01 9 / 2011

 

De un tiempo a esta parte, no falta el día en el que no haya alguna polémica, rumor, salida de pata de banco o coña marinera que tenga a Twitter como epicentro. Titulares del tipo “Fulanito de Tal la lía en Twitter” “Twitter pone a caldo a Menganito” “Zutanitofacts ya es Trending Topic en Twitter”.  @Vigalondo@sergioramos @perezreverte@alexdelaiglesia @alcalacope @davidbisbal o@alejandrosanz son sólo algunos de los últimos protagonistas. Todos ellos han estado en el ojo del huracán mediático por comentarios, más o menos afortunados, vertidos a través de sus perfiles de Twitter. En algunos casos, como el de Nacho Vigalondo o Álex de la Iglesia, la broma les ha costado el puesto de trabajo.

¿Qué esta pasando? ¿Por qué de repente todo lo que pasa en Twitter tiene tanta trascendencia? ¿Nos estamos volviendo locos? O peor aún, ¿nos estamos volviendo gilipollas?

La clave para explicar todo esto tienen mucho que ver con la esencia del ser humano, más que con la tecnología. Por lo general, y más en España, el éxito está mal visto y cualquier excusa es buena para despellejar a un personaje público. En cuanto vemos la primera oportunidad de dar cera, allá que vamos. Twitter es un campo abonado para esta práctica. Los famosos están al alcance de la mano. Podemos ver lo que dicen y lo que es “mejor”, podemos hacerles saber lo que pensamos de ellos de manera directa.

Si eres un personaje público o gestionas la reputación de una empresa o marca se me ocurren dos consejos rápidos que darte para moverte por Twitter:

1º Mide tus palabras: El primer mandamiento de Twitter dice: No le digas en tu Time Line lo que no le dirías a tu madre. El cumplimiento de esta frase debe ser directamente proporcional al número de seguidores tengas. En Twitter, como en cualquier otra parcela de la vida, antes de actuar hay que analizar. Antes de hacer nada hay que saber cómo funciona y cuáles son los códigos de conducta.

2º Prepárate para la crisis: Por mucho que midas tus palabras siempre va a haber alguien que saque punta a lo que dices o haces. Lo mejor es estar preparado y saber reaccionar de la manera adecuada. No hay un protocolo de crisis estándar. Sólo una regla básica: sentido común.

(Fuente: andocomunicando.wordpress.com)